Luis Arce, ganador de las elecciones del 18 de octubre pasado en Bolivia, tomó el domingo 8 de noviembre posesión como nuevo presidente de su país para los próximos cinco años.

El presidente electo democráticamente dijo en su discurso desde el recinto de la Asamblea Legislativa:

Esperamos ser recordados como el gobierno en el que el pueblo boliviano se levantó para recuperar la democracia, la dignidad, la paz, el crecimiento y la justicia social. (…) Estoy frente a ustedes con mucha emoción, pero con un profundo sentido de responsabilidad de las promesas hechas en la campaña política y mi compromiso de cumplir cada una de ellas (…). Vamos a gobernar para todos en paz y unidad, vamos a salir adelante.

El solemne acto se inició desde la madrugada con ritos ancestrales en la plaza Murillo en La Paz, centro político de Bolivia, donde se encuentran situadas las sedes del Poder Ejecutivo y Legislativo.

Luego, la atención se concentró en la Asamblea Legislativa, donde se instaló la sesión de honor para la toma de juramento, inicialmente, de David Choquehuanca como vicepresidente.

Acto seguido, Luis Arce prestó juramento como el mandatario 67 de la historia de Bolivia. El nuevo presidente dijo que retomará la economía plural y diversa con la que el Movimiento Al Socialismo (MAS) gobernó de 2006 a 2019, para que se recupere y promueva todo el potencial boliviano desde lo comunitario, lo campesino, lo estatal, lo privado y lo cooperativo, entre otros.

Celebración en la Plaza Murillo

La Paz era una celebración en la cual movimientos sociales, indígenas, mineros, sindicales, militantes del Movimiento al Socialismo (MAS) de diferentes partes del país rodeaban la Plaza Murillo.

El festejo había comenzado la noche anterior, en la vigilia de las organizaciones realizada en las cercanías de donde tendría lugar el acto. A pesar del atentado contra el presidente Arce el viernes de noviembre.

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